"El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia." Jn 10:10
El arte de vivir bien, es algo que muchas personas confunden con el hecho de amasar fortuna y poseer muchas cosas. Vivir bien va mucho más allá de las cosas materiales. Vivir bien es disfrutar la vida sin derrochar dinero. Vivir bien es disfrutar de los pequeños detalles cada día; disfrutar de nuestra familia y tener un buen orden en nuestras prioridades.
Para establecer nuestras prioridades debemos tener en cuenta qué cosas son indispensables, importantes, y cuáles son superficiales. Muchas veces tenemos una mala definición de nuestras prioridades, lo que nos trae mucha infelicidad. No disfrutamos todo lo que tenemos, por estar lamentando lo que no tenemos. Pero no nos preguntamos: ¿Realmente necesito esas cosas que deseo y no tengo?
Debemos mirar lo que tenemos nosotros para aprovecharlo y multiplicarlo. De esta manara cada día tendremos más para disfrutar. Nunca debemos mortificarnos porque los demás tienen más que nosotros. A la hora de la verdad no conocemos las luchas de los demás, y no sabemos si realmente ellos viven la vida plenamente. El arte de vivir bien consiste en vivir la vida lo mejor posible, según nuestras posibilidades, disfrutando cada día con gratitud todo lo que Dios nos ha dado; poniendo siempre nuestros ojos en Él, quien es la fuente de la vida.
